Una de las mejores formas de conseguir utilizar programas de un sistema operativo en otro es, simplemente, la
virtualización. Básicamente, la idea es
ejecutar un sistema operativo dentro de otro. Y
VirtualBox es el encargado de que todo funcione correctamente.
Una vez instalado
VirtualBox, utilizar una
máquina virtual para instalar cualquier sistema operativo es realmente fácil. Así, a no ser que sea imposible por el hardware, podremos tener Windows dentro de Linux. Este software es compatible con todos los Windows aparecidos hasta la fecha desde el 98: Windows Vista, 2000, XP, Server 2003, NT... Igualmente, podremos probar otros Linux sin necesidad de instalarlos.
VirtualBox, además incluye algunas mejoras que simplifican la vida al usuario como unos
controladores USB a los que se les puede indicar que un verdadero
USB del PC en el que se está ejecutando el programa, debe ser tratado como si fuera de la máquina virtual. También existen algunos
plugins para mejorar el rendimiento en puntos específicos.